THE WARIS: PSICODELIA Y ROCK DESDE AYACUCHO PARA EL MUNDO
Desde el corazón de los Andes, The Waris está redefiniendo la música alternativa en Perú. En una escena donde predominan los sonidos tradicionales y la cultura del cover, esta banda ha apostado por un camino diferente: fusionar la psicodelia, el indie, el jazz y el rock progresivo en una propuesta sonora que desafía géneros y fronteras.
Formados en 2020 por Andrés Zevallos (voz y guitarra), Álvaro Ochoa (bajo y efectos visuales), Gonzalo Ochoa (batería), Diego Mujica (teclados) y Leonardo Zaga (guitarra), han logrado consolidarse como una de las propuestas más frescas y experimentales de la escena independiente peruana.
El nombre The Waris refleja su identidad dual: “Waris” es un homenaje a sus raíces ayacuchanas, mientras que el “The” hace un guiño a sus influencias anglosajonas, como The Beatles. La banda no solo busca hacer música, sino construir puentes entre el pasado y el futuro, entre lo local y lo global.
Intentar encasillar a The Waris en un solo género es imposible. Su música es un viaje hipnótico donde convergen el rock psicodélico de los 60 y 70, la elegancia del jazz, la crudeza del rock progresivo y la frescura de los sonidos urbanos contemporáneos. Para ellos, la experimentación no es un riesgo, sino una necesidad.
Cada álbum es una exploración conceptual. Su primer EP abordó temas de salud mental y emociones personales, mientras que en “La Cosecha de las Malas Siembras” dieron un giro más ambicioso, explorando la idea de ciclos históricos y memoria cultural en el Perú. Para Andrés Zevallos, su vocalista y guitarrista, cada disco es una película sonora, una historia contada a través de melodías, efectos y letras que invitan a la introspección.
Si en estudio su sonido es cautivador, en vivo The Waris lleva la experiencia a otro nivel. Sus conciertos combinan música, efectos visuales, teatro y performance, creando espectáculos multisensoriales que transportan al público a otra dimensión.
En diciembre de 2024, lograron un hito en la escena alternativa peruana al organizar un concierto histórico en Ayacucho, tras ganar los estímulos del Ministerio de Cultura. En este show, elevaron la puesta en escena con bailarines, actores y la participación de artistas invitados como Renata Flores, consolidando su reputación como una banda que no solo toca, sino que crea experiencias.
Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. En sus inicios, enfrentaron resistencia en su propia ciudad, donde el público estaba más acostumbrado a bandas tributo y versiones de canciones populares. Ante la falta de espacios para la música original, optaron por crear los suyos, organizando conciertos en su propia sala de ensayos y tejiendo alianzas con otras bandas independientes como Cometa a la Deriva.
Ahora que han logrado consolidarse en la escena alternativa ayacuchana, The Waris tiene claro que su próximo paso es la expansión. Están trabajando en un nuevo disco que rendirá homenaje a la psicodelia de los 50 y 60, buscando capturar la esencia de aquella época de revolución artística y libertad creativa.
Pero no solo buscan evolucionar musicalmente: quieren llevar su propuesta a otros países. En su horizonte están México, Argentina, Brasil y Chile, donde la escena psicodélica y experimental tiene un público creciente. Además, sueñan con presentarse en grandes festivales como Lollapalooza y Vivo x el Rock, compartiendo su música con audiencias más amplias.
Para lograrlo, consideran mudarse a Lima en algún momento, aunque sin perder su compromiso con descentralizar la música en el Perú. También tienen en la mira ciudades como Arequipa y Huancayo, con el objetivo de seguir tejiendo conexiones en diferentes regiones del país.
Si hay una palabra que define a The Waris, es terquedad. Han enfrentado obstáculos, pero han seguido adelante con una determinación inquebrantable. Si mañana tuvieran que dar su último concierto, lo cerrarían con “Quisiera Volver a Verte”, por su tono melancólico, o con “Alba”, una canción de cuna que simboliza esperanza.
Más allá del éxito o la fama, la música de The Waris es un acto de gratitud. Si pudieran escribir una carta en forma de canción, sería para sus padres, en agradecimiento por su apoyo, y en el caso de Andrés, para su sobrina, que es como su hija.
Más que una banda, The Waris es un testimonio de que la música es un camino de resistencia y persistencia. En un país donde la industria musical aún tiene muchas barreras para el arte independiente, ellos han demostrado que con pasión y esfuerzo, es posible construir una identidad sonora propia.
Su consejo para quienes sueñan con hacer música es simple pero poderoso: “Hazlo. Inténtalo. Esfuérzate”.
Si su música trasciende, quieren ser recordados no solo por su sonido, sino por su determinación de seguir adelante sin importar los obstáculos. Y con su talento y visión, están cada vez más cerca de convertir sus sueños en realidad.
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