TÓXICAS: GRITOS DE LUCHA DESDE LA ESCENA PUNK CUSQUEÑA
Desde sus inicios, el punk ha sido una música de resistencia , un grito contra el sistema y una declaración de independencia. Sin embargo, incluso dentro de este movimiento contestatario, las mujeres han tenido que luchar por un espacio propio . En la escena subterránea limeña de los años 80, dominada por hombres, las pocas mujeres que se atrevieron a tomar un instrumento o un micrófono enfrentaron prejuicios y exclusión . Bandas como La Concha Acústica y artistas como María T-ta desafiarían el machismo dentro del circuito subte, abriendo camino para nuevas generaciones de mujeres en la música underground.
Décadas después, Tóxicas recoge ese legado y lo transforma en un estallido de rabia y rebeldía desde Cusco. No solo hacen punk, hacen historia .
La historia de Tóxicas comienza el 18 de noviembre de 2013, Debbie (guitarra), Sheiro (bajo) y Durkey (voz) y años después se uniría Machi (batería) decidieron formar una banda en una escena donde las mujeres aún eran minoría . En ese momento, solo existía Menarquía , y ellas sintieron la necesidad de sumar más voces a la lucha desde la música.
El nombre Tóxicas surgió de manera espontánea en su primer concierto, cuando aún no tenían una identidad definida. En un arranque improvisado, lanzaron varias ideas y "Tóxicas" quedó . Un nombre que, lejos de reforzar estereotipos, los desafía , apropiándose del término para resignificarlo como una actitud de resistencia.
Si bien Tóxicas tiene una base de punk crudo y directo , su sonido no se ha quedado estático. A lo largo de los años, han experimentado con distintos estilos, incorporando hardcore, post-punk, riot grrrl e incluso algunos toques de hip hop y música andina . En una de sus presentaciones, usaron un charango , demostrando que no tienen miedo de tocar con sus influencias y expandir su identidad musical.
Sus mayores inspiraciones son bandas que marcaron la escena peruana como Narcosis, Eutanasia, Cuchillazo y Odio a Botero . De ellas heredaron la energía contestataria, la autogestión y el espíritu del “hazlo tú mismo” .
La música de Tóxicas es un altavoz para sus ideas. Sus canciones tienen un mensaje político y feminista fuerte, pero no solo eso: son un grito de resistencia contra cualquier forma de opresión . Abordan temas como la violencia de género, la desigualdad, el abuso del poder y la represión estatal , porque para ellas, el punk no es solo un género, es una respuesta a lo que nos rodea .
Canciones como "Huelga", "Mujer Andina" y "Humano Inhumano" son ejemplos de su discurso combativo. Musicalizar su rabia ha sido una necesidad, y su proceso de composición es colectivo, donde cada integrante aporta su visión y su furia.
A pesar de lo incendiario de sus letras, la banda nunca ha enfrentado una reacción hostil en la escena cusqueña. Por el contrario, su público ha sido su mayor respaldo , encontrando en sus canciones un reflejo de sus propias luchas y resistencias.
Cusco es una ciudad donde las propuestas musicales alternativas han crecido con el tiempo, y dentro del punk, la comunidad ha sido clave . A diferencia de otras escenas más centralizadas y cerradas, Tóxicas considera que Cusco ha sido un espacio seguro para ellas . Aunque la escena ha cambiado, sigue siendo un lugar de apoyo y lucha conjunta.
Antes de cada tocada, se organizaban conversatorios sobre temas políticos y sociales , lo que reafirma la idea de que el punk no solo se trata de hacer ruido, sino de cuestionar, debatir y construir colectivamente .
Para Tóxicas , tocar en vivo es un ritual, un momento de catarsis compartida . Sus conciertos son una descarga de energía pura, donde cada grito y cada acorde construyen una conexión única con el público.
Uno de sus shows más memorables fue en Lima, antes de la pandemia , donde sintieron el verdadero poder de su música al compartir escenario con otras bandas hermanas. En sus diez años de carrera , han visto cómo su público crece y se fortalece, y agradecen a quienes las acompañan levantando la voz junto a ellas.
Si algún día tuvieran que cerrar su último concierto, lo harían con "Poder" o "Yo Quiero Matar a 20 Machistas" , porque no hay mejor manera de despedirse que con una explosión de rabia y resistencia .
Actualmente, Tóxicas está en un proceso de reconciliación y reconstrucción . Después de diez años en la escena, se están dando el tiempo para reconectar con su música y con ellas mismas , buscando que el proyecto tenga un futuro sólido.
Uno de sus mayores sueños es grabar toda su música y dejar un registro definitivo de su mensaje y sonido. Aunque su música ya suena en la escena cusqueña, quieren que sus canciones trasciendan y lleguen a más oídos. El punk es resistencia, pero también es legado.
Cuando se les pregunta cómo definirían a Tóxicas en una sola palabra , respondan sin dudar: fuerza, resistencia, revolución, subversión .
Para quienes están comenzando en la música o sienten que no hay espacio para ellas en la escena , Tóxicas tiene un mensaje claro:
"Hagan ruido, cuestionen, usen la música como resistencia. Ocupar espacios es un acto de revolución."
Tóxicas no solo es una banda, es un manifiesto sonoro que sigue escribiéndose en cada concierto, en cada acorde y en cada persona que encuentra en su música un lugar donde existir sin miedo. Desde Cusco para el mundo, siguen demostrando que el punk no es solo un género, sino un
Y mientras haya algo por lo que gritar, Tóxicas siguen.
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