PEATON: DESPEDIRSE TAMBIEN ES UNA FORMA DE QUEDARSE
Arequipa ha sido cuna de muchos proyectos musicales entrañables, pero pocos han sabido conjugar con tanta honestidad la ternura, la introspección y la perseverancia como Peatón. Detrás de ese nombre sencillo, casi tímido, está Pablo: un músico que, después de tocar percusión en otras bandas, decidió andar su propio camino. Y ese camino —como tantos que se recorren en silencio— empezó con una caminata, solo, por la ciudad. Ahí, entre el ruido del tráfico y el murmullo de su mente, le vino a la cabeza un nombre que no solo era apropiado, sino inevitable. Peatón era él: alguien que avanza sin prisa, sin autos, sin velocidad que lo atropelle. Desde entonces, su música ha sido su manera de existir. Pablo no necesitó un estudio lujoso ni una banda consolidada para empezar. Bastó con su guitarra, su voz y el deseo de decir lo que le dolía, lo que le pasaba, lo que a veces no podía poner en palabras. Su primera canción, “Hendidura”, nació desde el desgarrón que deja una relación rota. A partir...